11.12.09

Paul Auster: "Tal vez la verdad es invisible"

El escritor habla en esta entrevista de su nueva novela, Invisible, y también de las críticas, de Obama, y del desafío de narrar un incesto y ser convincente.


“NO SENTIRSE FELIZ forma parte de la naturaleza de este trabajo”, dice Auster.

A lo lejos se ve la figura de un hombre de caminar erguido. De su aproximación avisa una bufanda roja, que destaca en el fondo de color oscuro del resto del vestuario, incluidos unos lentes negros. Avanza sin interferencias. Es Paul Auster. Auster en su ambiente, en Brooklyn, su lugar natural. Ya está aquí. Se quita los lentes para saludar y deja escapar una mirada de efecto relajante. Tiende la mano, la estrecha con intensidad. Abre la puerta del Sweet Melissa Cafe –uno de esos locales propios de Nueva York, que aún no se han clonado, de trato familiar– y cede el paso al invitado. Elige una mesa, al lado del patio interior, en el que, pese a ser finales de noviembre, todavía se atreven algunos a acomodarse a la hora de la comida. Pone su rúbrica en un ejemplar de su nueva novela, Invisible, que Anagrama acaba de publicar en castellano. Y frunce el ceño cuando ve aparecer el grabador.

-¿Le molesta?

-No, no, pero la música está muy alta (pide que la bajen). No se qué pasa con la música en los restaurantes de este país. Es terrible, no puedes estar tranquilo.

-Unos conocidos vinieron a Nueva York a pasar sus vacaciones y alquilaron un departamento en Brooklyn para tener una experiencia "austeriana"...

-Me parece una locura. No puedo decir nada más. No tiene sentido que alguien venga a Brooklyn porque yo vivo aquí.

-Tal vez creían en un tropiezo casual con usted, fruto del azar, una circunstancia tan característica de sus novelas...

-No son mis libros, sino que todo en la vida es fruto del azar. Es fascinante pensar, por ejemplo, ¿dónde se conocieron tus padres? Es la suerte. Si ellos no se hubieran encontrado, tú no estarías en Brooklyn. ¿No es una historia extraña? Se encontraron por suerte, no lo dudes, y ahora estás sentado enfrente de mí...

-... hablando con Paul Auster...

-Cada vida es el producto de un accidente que sucedió una vez.

-En su última obra vuelve a producirse una historia de azar. ¿Feliz con el resultado?

-¿Feliz? Nunca.

-¿Por qué no?

-No sentirse feliz forma parte de la naturaleza de este trabajo. Experimento un minuto de satisfacción cuando acabo un libro o cuando pienso que ha sido un buen día de trabajo. Después, me gana el desasosiego, pienso que he de leer más libros para hacerlo mejor en la próxima ocasión.

-La crítica que se publicó hace unos días en el Book Review de The New York Times concluía que ésta es su mejor novela...

-Lo sé. Sólo es la opinión de una persona. Y cada una tiene una opinión diferente.

-Sí, porque esta semana, James Wood arremete contra usted en The New Yorker.

-No he leído la reseña. No leo ninguna desde hace cuatro o cinco años, aunque también la conozco. Sé que me ataca. No tengo nada personal con él, pero siempre es así. Muchos amigos me preguntan cuál es el problema. Es un reaccionario. No quiero preocuparme. Siri (Husdvedt), mi mujer, que está de viaje, me llamó para contármelo. Dijo que era como si fueras por la calle y un desconocido te soltara un trompazo en la cara.

-Son giros, tan chocantes como los de su relato, donde juega con lo que es verdad o no...

-La verdad es una de las cosas más frágiles del mundo, no sabemos qué sucede realmente. Incluso nuestra propia memoria se destruye mientras trabaja nuestra experiencia. Y descubrimos más cosas conforme nos hacemos mayores. Si yo fallo, si me equivoco al recordar cosas, y es mi propia vida, ¡imagínate cómo son las consideraciones que hace la gente! Es fascinante. La memoria juega con nosotros.

-Y usted juega con el atractivo de las versiones que se niegan. Por ejemplo el personaje de Gwyn, que desmiente el relato de su hermano, Adam...

-Sí, dice que nunca sucedió. Ella tiene un argumento, es muy lúcida y resulta convincente.

-Pero Freeman, su alter ego dentro de la historia, certifica que todo lo otro que explica Adam es cierto...

-Es lo que Freeman concluye, nada más. Es un punto de vista, y de nuevo, ¿donde está la verdad? Este es el libro de lo invisible. Tal vez la verdad es invisible.

-Lo que sí se ve es su valentía para narrar un incesto.

-Es lo más apasionante del libro.

-Los críticos han puesto el acento en su erotismo...

-Nunca había ido tan lejos. Resulta difícil de escribir, es duro. He intentado hacerlo con el máximo de honestidad, sin usar metáforas, describiendo lo que sucede con un lenguaje directo.

-Dicen no sentir culpa...

-Porque no hieren a nadie y su acto no tiene consecuencias fuera de ellos. Están convencidos de que no es un crimen ni un pecado porque no trasciende. ¿No hay pecado si todo queda en el interior de uno? Reconozco que aquí hay un punto de discusión.

-Una de sus frases: "Miedo es lo que hace que nos atrevamos a tomar riesgos".

-Lo digo a la hora de escribir, en el sentido de que es difícil de explicar una relación incestuosa y lograr ser convincente.

-Difícil por eso del pecado...

-No quiero criminalizar. Hablo de lo que sucede en el interior de unas personas y no de cómo se las ve desde el exterior, que es donde se hacen los juicios y se culpabiliza. No quería expresar el sentimiento de que se hace un juicio. Es un momento intenso.

-Otra sentencia: "La guerra es una de las más puras expresiones del alma humana".

-Yo no lo creo. Es lo que piensa Born, uno de los personajes. Pero es innegable que es una cuestión de debate. A pesar de los años de civilización, seguimos matándonos los unos a los otros. Cada día alguien mata a alguien. Es un pensamiento horrible, en cuanto nos sentimos agredidos lo asociamos a matar al que nos agrede.

-La novela arranca en 1967, la guerra de Vietnam está presente, hoy es Afganistán...

-Estados Unidos siempre está envuelto en guerras, donde sea, en cualquier lugar del mundo. Irán, Iraq, ocho años terribles, Israel, Palestina, Oriente Medio, Ruanda... Es una verdad terrible.

-¿El conflicto afgano será el Vietnam de Obama?

-Espero que nos saque de allí, donde cada día perdemos gente, derrochamos mucho dinero, causamos dolor y aumentamos la animadversión hacia nosotros como nunca antes. Sin embargo, no sé si ahora puede sacarnos.

-Le gusta Obama...

-Su elección me alegró. El presidente es brillante, tiene talento y la derecha republicana se ha de reconstruir, está verdaderamente muy deprimida. Sin duda, es mucho mejor que el anterior.

-El terrible atentado del 2001 vuelve a salir en su libro, aunque sea sólo una pincelada.

-Si escribes sobre algo que sucede después del 2001, y eres americano y más en concreto neoyorquino, es imposible no pensar en lo que sucedió. Piensas cada día.

-También se refiere a la pesadilla de los neoyorquinos de que alguien, de repente, les salga con una pistola...

-Sí, es cierto, pero especialmente entonces, cuando se encuadra esta historia. Los 60 y 70 eran muy violentos, mucho más que ahora. La ciudad ahora es más segura. Esa imagen del libro explica lo peligrosa que era entonces la ciudad, con drogas por todos los lados, pistolas y navajas, amenazas, tiroteos. Todavía los hay pero no en el grado de entonces. Cuando yo era estudiante ibas por la calle mirando a tu alrededor.

-¿En Manhattan?

-Sí, en todos lados, pero sobre todo en Manhattan. En esa época nunca había puesto los pies en Brooklyn.

-¿Por qué eligió Brooklyn para vivir?

-Fue hace casi 30 años. Y fue sencillamente porque no podía vivir en Manhattan por una cuestión de dinero. Era más barato. Me trasladé en 1981 y jamás pensé que no me movería. Cuando vino mi mujer del medio oeste, en 1978, estaba en Manhattan, pero era caro, y se vino a Brooklyn. Hace unos años, el departamento nos quedó chico, nos teníamos que cambiar a uno más grande. Le dije si quería volver a Manhattan, ése era el momento. Pero no, nos quedamos en Brooklyn, sólo nos movimos una cuadra. Ahora hay muchos escritores jóvenes norteamericanos que viven en Brooklyn, al menos la mitad.

-¿Qué lo ha llevado escribir esta novela?

-He trabajado en ella seis o siete meses, cada día. Pero cada libro es diferente. Algunos los escribes en diez años, otros, en uno, todo depende.

-¿Los piensa y los madura durante mucho tiempo?

-No, por lo general, pienso algo y lo escribo. Pero por ejemplo, después de haber estado trabajando durante años en Brooklyn Follies, cuando por fin la terminé me quedé vacío, no sabía qué hacer. No tenía ideas.

-¿Y ahora?

-Ya tengo otro libro listo. Lo terminé hace dos meses y saldrá el próximo año. Finito.

-¿De que va?

-Ya se verá.

-Dice que está vacío. ¿No se refugiará en el cine? ¿Algún proyecto de película?

-No, no.

-Se había dicho que podía hacer algo con Almodóvar.

-Nada. Estuve con Pedro hace unos días, cuando vino por el Festival de Cine de Nueva York. Es un tipo muy inteligente, listo, controla todos sus proyectos y no ha querido irse a Hollywood como muchos directores europeos. Su última película, Los abrazos rotos, me ha encantado. Ya sé que en España la criticaron, pero a mí me gustó. Me gusta su historia, cómo la organiza, las referencias a otras películas, el ambiente. Y Penélope está fascinante.

-¿Cree que sus libros son cinematográficos?

-No, es una concepción errónea. Mis libros no son nada cinematográficos. Entre otras cuestiones, son muy descriptivos, tienen muy poco diálogo. Tal vez lo que ocurre es que la gente visualiza mis novelas.

-Aunque también, de pasada, en "Invisible" hace una referencia a la imposibilidad de olvidarse del béisbol...

-Y más en temporadas como esta, que ha sido terrible. Todos los jugadores de los Mets se lesionaban, todo el equipo ausente. ¡Pero estoy esperanzado con el próximo año, será diferente!

-¿Y los Yankees?

-En la Serie Mundial (las eliminatorias finales) quería que ganaran. Soy neoyorquino. Además tienen un jugador que me gusta mucho, Derek Jeter. En los momentos de presión, él sabe jugar cuando muchos fallan.

-¿Por qué los jugadores de béisbol siempre escupen?

-Será por los nervios...
Francesc Peiron
fuente: Revista Ñ

El colombiano detrás de la Nueva Gramática

Juan Carlos Vergara formó parte del equipo académico que escribió la mayor compilación normativa de la lengua para la era digital.

Juan Carlos Vergara, en su trabajo académico. Es rector de la Fundación Autónoma de Colombia.

Mi profesor de gramática fue uno de los expertos aplaudidos el jueves en Madrid durante la presentación oficial de la Nueva Gramática de la Lengua Española, una de las principales noticias culturales del año. Es uno de los 22 miembros de la Comisión Interacadémica que trabajó en la investigación y redacción del nuevo libro guía del castellano, que no había sido reformado desde 1931, que por primera vez tiene alma hispanoamericana y no sólo española y que se amolda al uso moderno del idioma.

Se llama Juan Carlos Vergara Silva, tiene 49 años y empezó su carrera hace 27 como profesor de Español y Literatura en el Colegio Perpetuo Socorro de Fontibón. Es el miembro de número más joven de la Academia Colombiana de la Lengua porque dedicó su vida a estudiar la estructura del español y de su literatura. Fue uno de los investigadores del Instituto Caro y Cuervo que hace 10 años recibieron el premio Príncipe de Asturias por completar el Diccionario de Construcción y Régimen, empezado hace un siglo por Rufino José Cuervo, el primer gran filólogo colombiano, y bautizado por Gabriel García Márquez como “la gran novela de las palabras”. Además, fue uno de los redactores de la Constitución de 1991 y es el actual rector de la Universidad Autónoma de Colombia.

Por este tipo de razones, la Academia Colombiana lo nominó para ser elegido en España como representante del Caribe Continental en la elaboración de la Nueva Gramática, el mayor proyecto de compilación lingüística de la historia. La Asociación de las 22 academias de habla española lo seleccionó en 2003 y es el responsable de que la evolución del idioma en nuestro país y en la región, desde el registro popular hasta el literario, fuera tenida en cuenta en el texto definitivo.

Aunque los dos primeros volúmenes que presentaron ayer los Reyes de España y el presidente de la Real Academia Española (RAE), Víctor García de la Concha, —4.200 páginas de morfología y sintaxis— se muestran agobiantes para un lector promedio, el tono y ritmo con que fue escrita esta gramática dista mucho de la rígida y normativa de hace 78 años. Esta tiene la cualidad de Vergara, mi maestro de gramática en la Universidad Nacional, así como de empresarios y escritores: enseña las normas que rigen el español de una forma práctica y descriptiva. No como los profesores de antes: la regla es así y punto, sino a partir de ejemplos de uso concretos, tanto en la calle como en los círculos intelectuales.

Para facilitar la socialización del documento, la Academia no va a obligar a comprar esos volúmenes editados para expertos, como los otros dos que se publicarán el primer semestre de 2010 con toda la fonética y la fonología, sino una versión de interés general de 750 páginas o una de bolsillo de 250, que también saldrán al mercado el año entrante.

Juan Carlos Vergara tiene razón al decir que ayer fue el día más emocionante de su vida en defensa del castellano, porque la ceremonia de presentación del libro madre del idioma es la formalización de un trabajo multinacional digno de la era de internet y la herramienta de consulta para 500 millones de hablantes nativos y de otros 100 millones que lo utilizan como segunda lengua.

¿A quiénes se les debe la ‘Nueva Gramática’?

A todos los hispanohablantes que hemos hecho del español una de las lenguas vivas más importantes del mundo. Quienes participamos del proyecto fuimos los representantes de las academias de Norteamérica, Caribe Antillano, Centroamérica y México, Caribe Continental, área Andina, Río de la Plata, Chile y España, además del secretario general, el ponente y redactor principal, Ignacio Bosque, el compilador de la Universidad de Salamanca, Julio Borrego, y el director de la RAE, Víctor García de la Concha.

¿En qué avanza esta gramática con respecto a la de 1931?

En que esta es una obra de equipo que realmente empezó en 1988 cuando el Congreso de Academias determinó hacer por primera vez una gramática consensuada. Entonces se empezó a elaborar la estructura general y de capítulos por parte de ocho expertos, cuyas compilaciones fueron el punto de partida para la Comisión Interacadémica. Intercambiamos opiniones y borradores por internet y nos reunimos al menos dos veces por año en institutos de España en Burgos, Segovia, Zamora, Asturias y Castilla y León. En América tuvimos sesiones de trabajo en Antigua, Guatemala, y en Medellín, previo al Congreso de la Lengua.

¿Cómo calificar el aporte de lo que se hizo en Medellín en 2007?

Vital porque allí terminamos el texto básico, la matriz de este libro de consulta, antes de aprobar los capítulos finales en octubre de 2008 en el Palacio de la Isla, sede del Instituto Castellano y Leonés de la Lengua. En la historia de la gramática española ya quedó grabado en letras de oro el nombre de Medellín.

¿Y qué porcentaje aportaron los países de América ‘versus’ España?

Muy alto, aunque el 97% de las estructuras de la lengua son comunes. Lo que se modifica es el léxico. Esta gramática tiene la ventaja de que no sólo tiene ejemplificación de uso correcto del español en Miguel de Cervantes y los autores del Siglo de Oro, como la anterior, sino en autores latinoamericanos clásicos y contemporáneos. Nos permitió reconocer la producción literaria hasta la actualidad.

¿Cuáles son los colombianos más citados?

Obviamente García Márquez. Luego están autores como Cepeda Samudio, Germán Arciniegas, Caballero Calderón, Jorge Isaacs y acudimos al presente hasta escritores como Santiago Gamboa, que reflejan en sus textos literarios los giros del uso actual del idioma.

¿Esta ya es una gramática para la era digital?

Totalmente porque, además de que se va a comercializar también en formato digital, se hizo gracias a la tecnología electrónica. Hasta el punto que recurrimos a análisis espectrográficos de voz para corroborar diferencias fonológicas del habla según cada región.

¿Se refiere a internet?

Sí y, sobre todo, a un software con el que cuenta la Academia Española que se llama Búho porque está despierto todo el tiempo y nos mantiene al día en el uso del idioma en toda Hispanoamérica a través de la red. Sin ese apoyo y sin el correo electrónico hubiéramos tardado 50 años para terminar este trabajo. Por eso la Gramática está estructurada con una concepción hipertextual, o sea que no es una simple sumatoria de capítulos sino de referencias cruzadas que guían al lector hacia donde necesite.

¿Cómo funciona el Búho?

Es un software que registra todas las publicaciones periódicas en la red, como magazines, diarios, periódicos, obras seriadas, etc. Se encarga de identificar las estructuras de artículos y documentos. Tiene cerca de diez millones de entradas y es automático. Cuando tenemos una duda lo consultamos para saber si una expresión está haciendo carrera en hispanoamérica. Es decir, verificamos que el giro es usado por ejemplo en El Espectador, de Colombia, en Excelsior, de México, y en muchos otros. La Gramática reconoce así el papel trascendental de los medios de comunicación escrita sobre el uso de la gramática, al igual que el uso popular y el de textos científicos. Es una medición mucho más cierta que la que hacía la gramática antigua.

¿Pero cómo amoldarse a la realidad de la gente que chatea, al lenguaje veloz de internet?

Para la lengua escrita eso no es un gran problema porque en el caso del chat observamos que a pesar de ser un lenguaje digital está en categoría oral, lo que empezamos a llamar “ciberhabla”, hablar con textos gráficos. Eso tiene el mismo efecto que una conversación informal entre dos personas en la calle y no por eso los hablantes van a olvidar las normas básicas del idioma o a dejar de consultarlas cuando requieran un soporte escrito para un documento formal.

¿El avance global del inglés sí es una amenaza para el español?

No. Tenemos 500 millones de hablantes nativos y 100 millones más como segunda lengua. Es la segunda lengua más solicitada en Estados Unidos, Europa y China. El Instituto Cervantes tuvo que abrir sedes en Pekín y Shangái. El español sigue en aumento. El inglés puede ser una amenaza si en el proceso de enseñanza en nuestros países parten de la base de que primero hay que aprender inglés y luego español y no al revés. Eso puede ser devastador porque los niños comienzan a pensar en una lengua que no les pertenece y a traducir desde esa lengua hacia su lengua propia, lo cual es una aberración. Destruye la estructura de la lengua propia, genera una mitificación de la segunda lengua y el no aprendizaje completo de ninguna de las dos. Lo natural es que primero se decante la original y luego llegue la segunda. Para ello falta una real política lingüística en Colombia que prevenga ese fenómeno.

¿El siguiente paso de las academias será reformar la ortografía, como ha pedido García Márquez, por ejemplo quedarnos con la “b” de “burro” o con la “v” de “vaca”?

No sé si lleguemos hasta ese punto, pero en este momento hay un grupo de estudio trabajando en qué ajustes son convenientes para el idioma.

Las cifras del libro madre del español

22 academias de la lengua participaron durante 11 años en la elaboración de la ‘Nueva Gramática’.

3.800 páginas tienen los primeros dos volúmenes, que actualizan las normas a partir de 40.000 ejemplos de uso en 3.700 obras y 307 periódicos.

250 páginas tendrá la edición de bolsillo que llegará al mercado colombiano el año entrante. También llegará otra, estilo manual, de 750 páginas.

150 mil pesos costará la versión en volúmenes editada por Espasa y cerca de $25 mil la de bolsillo.

1 DVD también saldrá a la venta con muestras de la pronunciación del español en Hispanoamérica.


Nelson Fredy Padilla

EL ESPECTADOR

10.12.09

El español en cinco kilos y medio

García de la Concha expone los grandes logros de La nueva gramática española, cuya presentación oficial se celebra hoy en un multitudinario acto al que acuden los Reyes


Así es la Nueva Gramática. Foto: El Cultural

Los directores y presidentes de las 22 Academias de la Lengua Española ha celebrado hoy, acompañados por los reyes y más de 600 personalidades, la salida a la luz, por fin, de la Nueva gramática española, una obra "colectiva, consensuada y ambiciosa" que refleja los aspectos más importantes del español y cuyo efecto en la comunidad hispanohablante "será lento pero firme", según destacan su responsables. Este miércoles, en el mismo lugar y durante la presentación a la prensa, los directores de las Academias se jactaban de que los dos nuevos volúmenes que ahora publica Espasa no tienen comparación en cuanto al consenso con la gramática de ninguna otra lengua. Y es que, según destaca el director de la Real Academia Española, Víctor García de la Concha, es ahí, en la labor conjunta, donde se encuentra la gran aportación de unos nuevos tomos que se han demorado más de 75 años.

Para empezar, y según expone García de la Concha, porque esta es la primera vez que se hace una gramática total, "universal" sobre el español. "Hasta ahora sólo se habían hecho sobre el español de España, no por falta de voluntad sino porque esta gramática no hubiera sido posible hace 20 años". Y alude con ello el lingüista al favor de las nuevas tecnologías, que son las que han permitido acceder a los repertorios léxicos y gramaticales específicos que antes no existían. "Hoy podemos comprobar de forma sencilla cuántas veces aparecen ciertas formas en escritores de Nicaragua", ejemplifica, y prosigue: "La informática ha supuesto un avance descomunal. Por eso, cuando en 1973 la comisión publicó el Esbozo, señalaba en la advertencia preliminar la conciencia de la falta de información. Sin embargo, hoy esa información está sobrepasada gracias a los corpus a los que me estoy refiriendo". Con la informática soplando a su favor, las Academias han reunido fuerzas y hoy podemos hablar de unos volúmenes que al fin reúnen "una gramática que muestra la unidad común y las variedades de una construcción aquí y allá".

Esos aquí y allá a los que alude el director de la Real Academia Española son, en su opinión, relativos, puesto que se ha confirmado con este trabajo que "el español es una lengua que en un 90 por ciento tiene un léxico común". Frente a este número hay un porcentaje diferencial referido a las costumbres, las plantas, etcétera. "Hemos podido constatar que la unidad morfológica y sintáctica del español tiene un valor muy elevado. En este sentido, la gramática lo que muestra sobre cualquier construcción es lo unitario y, después, las variedades. Y apunta: "Estas variedades no nos dan como resultado una contraposición entre el español de España y el de América, porque hay fenómenos gramaticales que se dan, por ejemplo, en Canarias, Andalucía y América que tienen mucha unidad entre sí y que difieren del español de Burgos". En este sentido, la segunda gran novedad de la Nueva Gramática es que ha dejado de considerarse América como una suerte de país unitario.

Continuando con el capítulo de aportaciones, García de la Concha no quiere olvidar el hecho de que el libro se haya gestado entre todas las Academias: "Es una obra colectiva y al mismo tiempo consensuada", sostiene, y continúa: "Consensuada no tanto en el análisis, porque éste es un ejercicio científico, pero sí a la hora de fijar la norma gramatical, porque esta gramática es descriptiva y normativa y ese consenso al que aludo reside en la norma".

La posibilidad de digitalizarla
Ya que la informática ha resultado ser un empujón definitivo para la creación de la Nueva Gramática, García de la Concha adelanta que en un plazo de tiempo medio largo el volumen se editará en formato digital: "Llegaremos, pero no queríamos un PDF sino una página que permita navegar. Primero quisimos que quedara constancia el método tradicional, del libro, pero dennos un respiro para que no fenezcamos. Ahora estamos con la versión manual, que queremos sacar en primavera, y después con la básica, que saldrá en otoño. Este también va a ser un año de trabajo duro, porque ahí tiene que estar todo. Ignacio Bosque, el ponente, siempre ha dicho que no podíamos barrer debajo de la alfombra. En gramática hay muchas cuestiones dudosas o no aclaradas. Él ha querido descender a detalles, porque en su opinión el hispanohablante debe poder encontrar cualquier cosa".

Esto de la digitalización lleva directamente a otro asunto. Puesto que la versión online permitiría la rápida modificación de temas, cabe la pregunta de la celeridad con la que el español cambia hoy en día. "El lenguaje está siempre en ebullición, pero no es tan grande su evolución", resuelve García de la Concha. Preguntado, en cambio, por la polémica expansión del español en Estados Unidos, el director de la RAE concreta que, en ese caso específico, el problema es distinto. Esto es, que no hablamos de la evolución de la sino de lo que en inglés se denomina code switching y aquí hemos popularizado como spanglish. "Un trabajador de Honduras que llega a Estados Unidos y que no habla inglés mezclará sus propios esquemas en castellano con la nueva lengua. Esa mezcla no será la misma en California que en Nueva York. Y dentro de Nueva York, variará del Bronx a la Quinta Avenida. ¿Dejará eso huella en el español? Probablemente sí, pero hoy todavía carecemos de perspectiva para entenderlo. Lo que sí se está modificando ya es el léxico, pero no la estructura: Es difícil extraer consecuencias", aclara.

"Las autoridades no indican excelencia sino textos que documentan usos"
Lo cierto es que la Nueva Gramática, mastodóntico volumen de indudables méritos, está recibiendo ya alguna que otra crítica que, como recalca García de la Concha, "la Academia ha estado esperando". En primer lugar, está el asunto de la presencia de las autoridades, de la aparición reiterada en obras consultadas de algunos escritores menores o desconocidos que en ocasiones iguala o supera al de clásicos históricos o a autores fundamentales del siglo XX.

García de la Concha defiende esta decisión premeditada: "Preveíamos que ocurriría y por eso en el prólogo, y después de un delantalito que lleva la nómina de autores, incluimos una advertencia muy clara en la que se dice que esto no es un canon de excelencia". Opinan así los hacedores del volumen que, aunque Nebrija dictase la necesidad de apoyarse en las citas de los grandes escritores, la gramática analiza y hace la construcción no sólo del español en su pureza de realización ni en el más culto, sino también en el de la calle, y hasta en el español vulgar. "Esta gramática no se queda en los niveles de excelencia sobre el que solían quedarse las gramáticas tradicionales. Las autoridades no quieren decir excelencia sino textos que documentan usos. Si analizo no sólo los niveles de cultura, sino también la cultura baja, tengo que citar textos que documenten estos niveles", contraataca García de la Concha.

La segunda razón que esgrime es de carácter científico técnico y apoya la anterior. Alude a los hechos lingüísticos. "Tal palabra, dígala Cervantes, Agamenón o su porquero, es un hecho lingüístico. Ahora, evidentemente en la gramática siempre están como referencias de altura los grandes autores clásicos. Si nos dicen que faltan poetas diremos que sí, pero es que el lenguaje de la poesía es un lenguaje anómalo, desviado del lenguaje estándar. No falta Góngora, pero sus hipérbaton se salen del lenguaje normal", concluye.

Fieles al hecho gramatical
Otro de los reproches clásicos que sufre actualmente la Academia y que se percibirá en la crítica a la Nueva Gramática es la presunta vacilación a la hora de dictar la norma. Según García de la Concha, la obra contempla los conceptos de descripción y de norma. La segunda debe ser, a su juicio, una variable más de la primera. "Cuando yo analizo uno de los elementos que se tienen que describir he de tener en cuenta cómo los hablantes valoran esa construcción gramatical? ¿La consideran culta, coloquial, familiar, vulgar? Y también que percepción tienen del registro de esa construcción. ¿Para ellos es correcto o incorrecto?", explica el director. Ante esta situación, la pregunta que se dibuja es ¿qué debe hacer la Academia? Así lo explica él: "La norma existiría aunque no existiera la Academia porque es básicamente la percepción que el pueblo hablante tiene de esas construcciones. La Academia estudia y en la descripción y el análisis de ese hecho dice: esto es incorrecto o esto es jerga. La Academia da fe notarial de eso, se convierte en un espejo. Y aquí es donde viene la crítica, que es sana, y dice que la academia se ha vuelto laxa. Y nosotros decimos que no, que somos fieles a lo que perciben los hablantes. Porque hay normas que se están extendiendo".
Como ejemplo, cita el caso de la palabra francesa élite, que debiera pronunciarse como elite pero que, llegado un momento, ha comenzado a pronunciarse como esdrújula por boca de escritores de gran relieve. "Otro ejemplo es el caso de decir detrás nuestro, que a mí me suena fatal pero que en muchos otros países se ve totalmente normal. Además, aquí empiezan ya a documentarse usos en ámbitos extensos. Lo que estamos haciendo es ser fieles al hecho gramatical", concluye.

Finalmente, García de la Concha se defiende de la crítica felicitándose por el trabajo "bien hecho". Y admite que, si bien han podido equivocarse en valoraciones o han adoptado una línea que no es la mejor, es cierto que estamos ante un trabajo pensado y repensado hasta última hora. "Ignacio Bosque, el ponente, ha tenido dudas hasta en las pruebas de corrección. Cuestiones que hemos tenido que aclarar con todas las Academias", alega. Con todo, lo que esta RAE más abierta quiere es que el volumen propicie la sana discusión sobre la lengua pero que a la vez "se reconozca la gran tarea" de estas instituciones. "Vamos a abrir un correo de sugerencias a través del que corregiremos, enriqueceremos y actualizaremos conceptos", finaliza.
Marta Caballero / El Cultural

Rafael Rojas defiende la literatura como fuente de la historia

Frente a la idea romántica y positivista de que la historia comienza donde termina la memoria, Rafael Rojas se inscribe dentro de la corriente que cree en la experiencia y en la literatura
María Cifuentes, editora de Taurus, José Álvarez Junco y Rafael Rojas, ayer en Madrid.- CLAUDIO ÁLVAREZ
También como vehículos historiográficos. Por ello su libro Las repúblicas de aire. Utopía y desencanto en la revolución de Hispanoamérica (Taurus), primer Premio de Ensayo Isabel Polanco, habla de historias pero también de cómo estudiar la historia.

Rafael Rojas (Santa Clara, Cuba, 1965) presentó ayer el libro en la sede del Instituto Cervantes de Madrid junto al historiador José Álvarez Junco, la editora María Cifuentes y la subdirectora de Taurus, Inés Vergara. Para Junco, el libro de Rojas (una aproximación a la fundación de las repúblicas de Hispanoamérica a través de ocho de sus protagonistas) se adentra en un episodio "complejísimo" sin eludir complejidades. "Es un libro sutil, brillantemente expuesto, cuidadosamente investigado y bonito". "Una época que además conocemos muy mal porque no es una etapa histórica sino un mito fundacional y hablar de los padres de la patria, de sus debilidades, siempre es peligroso"

Rojas recordaba ayer que fue la lectura de la correspondencia final de Simón Bolívar lo que le impulsó hace ahora más de tres años a empezar a su libro. "En aquella correspondencia encontré muchas frases de desencanto y de desaliento. Frases terribles, como que lo único bueno que se podía hacer en América Latina era emigrar. Ese desánimo no era exclusivo suyo, se repetía en otros próceres de la época, un desaliento ligado en muchos casos al exilio. Un lenguaje de frustración estaba sin embargo ausente en los padres fundacionales de Estados Unidos". Para Rojas, ese desánimo no amordazó el pensamiento: "El subtítulo del libro, Utopía y desencanto, proviene de los textos de algunos protagonistas de mi libro, como Bolívar, Andrés Bello, Servando Teresa de Mier, Vicente Rocafuerte o José María Heredia, quienes siempre oscilaron entre la esperanza y la desilusión ante la empresa de construcción de los nuevos Estados nacionales en América Latina. Pero también viene de una reflexión de Claudio Magris en la que niega que sea un sentimiento acrítico o paralizante. Magris decía, con razón, que el desencanto es una forma irónica de la esperanza, que permite reaccionar críticamente contra las visiones fatídicas del presente y contra las fáciles idealizaciones del futuro".

Rojas pertenece a una corriente de historiadores que parten del archivo documental pero que no se pueden conformar con él. "Lo que es nuevo en este trabajo es mezclar las fuentes primarias con otras como la literatura, porque la literatura debe ser una gran fuente para la historia, como las traducciones", explicó el historiador sobre cómo investigó las fuentes de los ocho personajes que traza su libro en México, Nueva York, Filadelfia y Austin. "No se puede colocar la historia fuera de nuestra experiencia, y en definitiva un historiador está también marcado por las lecturas de sus personajes".

fuente: elpais.com

9.12.09

Qué hay que tener para ganar un Premio Nobel de Literatura

Apareció en España un libro de entrevistas a dieciseis galardonados. "Ninguno antepuso dinero o fama a su obra", dice Xavi Ayén, el cronista que escarbó en sus vidas.



El periodista literario Xavi Ayén y el fotógrafo Kim Manresa han viajado por todo el mundo para charlar reposadamente y convivir durante días con dieciséis premios Nobel de Literatura. Sus entrevistas y fotos aparecen ahora reunidas en el libro Rebeldía de Nobel, que acaba de aparecer en España.

Ayén cuenta su experiencia:

­ -¿Qué han aprendido junto a los grandes de la literatura?

­ -Hemos aprendido mucho sobre las cualidades humanas que llevan a la excelencia literaria.
Ninguno de los entrevistados antepuso dinero, fama, prestigio social o comodidades a su obra. Algunos conocieron la pobreza, la cárcel. Todos tuvieron una tenacidad rayana en la obsesión, sin aceptar límites.

­ -Sus entrevistas versan más sobre las condiciones vitales de los Nobel que sobre su obra.

­ -Cualquiera tiene hoy acceso al libro de un Nobel. Pero pocas pueden entrar en su vida.

­ -¿Qué une a estos Nobel? ¿La rebeldía del título de su libro?

­ -Todos son personalidades singulares. Comparten la fe absoluta en la literatura y la tenacidad. La mayoría están comprometidos en alguna causa, social, política o humanitaria. Pero, sobre todo, son rebeldes porque su obra dinamita los lugares comunes del lenguaje, las convenciones sociales y las visiones hegemónicas en nuestras sociedades. Su actitud va mucho más allá de sus convicciones políticas y tiene que ver con la función última del artista.

­ -A diferencia de las suyas, las entrevistas con escritores suelen ser hoy cortas y en serie.

­ -Existe el peligro de que acaben pareciéndose a las de los actores de Hollywood. La prensa seria debe combatir esa tendencia con entrevistas en profundidad. ­

-Los escritores, y más los Nobel, son celosos de su tiempo. ¿Cómo consiguieron embarcarles en entrevistas tan largas?

­ -Hemos recurrido a todo tipo de métodos: desde gestiones de embajadas hasta llamadas de amigos, pasando por sus agentes o familiares. Hemos perseguido a los Nobel con la misma obstinación con que ellos escriben su obra. Y un requisito indispensable: conocíamos bien toda su obra. No ha sido un trabajo rápido. Empezamos hace cuatro años y medio.

­ -¿Cuáles fueron los mejores momentos de su periplo?

­ -Fueron varios. Con Kenzaburo Oé en Tokio, por ejemplo: fue el primero y marcó el tono de los demás. Gabriel García Márquez en México: habló tras muchos años de silencio y anunció que había dejado de escribir. Wole Soyinka en Lagos y Abeokuta: fue el más hospitalario, nos invitó a su casa de la selva, nos paseó por Lagos y por su aldea natal. Orhan Pamuk en Estambul: cuando la prensa internacional decía que había huido a los Estados Unidos por las amenazas de los extremistas, lo entrevistamos en su casa. Naguib Mahfuz en El Cairo: fue su última entrevista.

­ -¿Qué sintieron cuando Gabo les dijo "he dejado de escribir"?

­ -Lo dijo con tanta naturalidad, y reservándose entonces ­coquetamente­ la posibilidad de que un día pudiera desdecirse, que no reparamos en la trascendencia de su anuncio hasta horas después, al editar el material. Centenares de periódicos en todo el mundo reprodujeron la noticia.



Certifica.com Certifica.com fuente: Revista Ñ

8.12.09

El último amor de Paul Valéry

150 poemas inéditos. Un anticipo de los más encendidos

Fotografía propiedad de Mireille Fellous-Loviton, hija adoptiva y heredera de Jeanne Loviton
Poeta de gélida perfección, Paul Valéry (1871-1945) cayó fulminado, al final de sus días, por una suerte de amor fou terrible y total. Su musa, 30 años menor, acabó abandonándole. Dos meses después, Valéry moría dejando un conjunto de 150 poemas inéditos, Corona & Coronilla, rescatados en Francia el año pasado y que lanza ahora Hiperión en versión del propio editor, Jesús Munárriz. El Cultural rescata su historia y anticipa los versos más encendidos.

Amor hasta la víspera de la muerte. El poeta Paul Valéry vivió los últimos siete años de su vida una intensa y secreta historia de amor, que le colmó de ternura, de poesía y desgarro, por este orden. Su amada, Jeanne Loviton, novelista, independiente, culta y de ajetreada vida sentimen tal, le hizo tensar al poeta su vena más lírica y escribir al final de su vida centenares de poemas de amor, desconocidos e inéditos desde entonces. Muchos de ellos, hasta 150, han sido recogidos en el libro Corona & Coronilla (en español en el original), que publicará Hiperión en edición bilingüe dentro de unos días.


Él tenía 67 años y ella 35. Fue en París y en 1938 cuando se conocieron. Paul Valéry era ya por supuesto el gran poeta y el influyente pensador que fue, y Jeanne Loviton (“Jean Voilier” firmaba sus novelas) era una abogada divorciada, dueña de editoriales jurídicas y de un largo y documentado recorrido amoroso entre conocidos escritores de la época. De repente, todo cambia. Un Valéry distinto, otro hombre, bien lejano del agudo poeta cerebral, amante de disquisiciones filosóficas y científicas, se nos revela en Corona & Coronilla. Aquí está el Valéry enamorado y sensual, hipersensible, el hombre inseguro y temeroso de perder lo alcanzado: “ oh triunfo de mi ocaso, que doras mi crepúsculo con mirada de amor”. Cuando Jeanne lo abandonó, siete años más tarde, para casarse con el editor Robert Denoël, acusado por cierto de colaboracionista y más tarde asesinado, el poeta sólo sobrevivió dos meses a su tristeza.

¿Por qué estos poemas de amor de Valéry han quedado hasta ahora descolgados de su bibliografía? Poco comprensible, porque los especialistas de Valéry conocían su existencia y, sobre todo, porque el poeta, con su lucidez intelectual intacta, los corrigió y dejó escrito que “hay buenas cosas en este montón, este pobre montón de horas devotas y cantarinas... Sí que valió la pena. Forma un conjunto como no hay otro, creo, en nuestra poesía”.

El editor y traductor de la obra, Jesús Munárriz, achaca el secretismo que rodeó la existencia de estos poemas a que “su musa fuera una persona conocida y muy controvertida, una mujer envuelta en escándalos -Celine incluso le acusó de ser cómplice del asesinato de su marido- y que además viviera mucho tiempo”. Lovitón murió en efecto en 1996, con 93 años.

Los originales de los poemas, muchos más de los que se publican ahora, (algunos han sido censurados por “excesivamente explícitos”, según el editor francés, que no tuvo fácil el permiso de su publicación) fueron subastados y vendidos a las universidades de Austin (Texas) y Keio ( Japón). Quedan, al parecer, miles de cartas que algún día verán la luz.

La publicación de Corona & Coronilla es pues un acontecimiento y dibuja de otro modo el retrato de un hombre siempre atento a su proceso mental y creador. Ni rastro de estos poemas en sus Cuadernos, ese gran diario intelectual -28.000 páginas- que el poeta fue escribiendo dia a dia, “entre la lámpara y el sol”, durante 51 años. Ahora sabemos que había más. Estaban ocultos sus poemas de amor, “tesoros ciertos que funden los cuerpos”.

[QUERIDO VENENO MíO]

¡Querido veneno mío,
todo, todo en ti, la carne,
la profunda cabellera,
la Venus de tu garbeo
y la Psique de tu espíritu,
y el corazón que me entiende,
que parece responderme,
todo en ti, todo me quema,
me enloquece por unirme
a ese caudal de emoción!


[LO SIENTO, AMOR, PERO NO...]

Lo siento, amor, pero no, no son flores,
rosas no son, ni crespos crisantemos,
son versos que imaginan que me amas,
versos sin más, tontos como las lágrimas.

Lo siento, amor, no son flores, tampoco
claros diamantes ni piedras de color
para entibiarse con tu dulce calor;
son versos que a tu paso voy sembrando.

Los voy robando a esa punzante pena,
pena por ti que siempre hacia la noche,
no importa dónde esté, festivo el rostro,

se hinca en mi ser y lo hace estremecerse…
Ah si pudieran, tan pronto como se hacen,
huir de mi cabeza hacia tu corazón…


A LA PROFUNDA ROSA

Umbría y honda rosa, fragante gruta en sombra,
oh Rosa de placer, cuyo placer es llanto,
rosa húmeda a la espera de una caricia errante
por sus bordes de cáliz donde la carne es flor,

con tu agua deliciosa, oh blanda Rosa, embriaga,
hasta el divino exceso de la dicha animal,
a un corazón que huyendo de la horrible aventura
de vivir, el veneno de su extraño mal bebe…

Deja que en ti se fundan los labios favoritos
cuya labor tan tierna y sinuosa aviva
en ti cada vez más, siempre más dulcedumbre;

mientras que la belleza que te lleva palpita
y palpitante inspira una ternura hermana
que su suspiro llama y que se precipita…


[ERA HERMOSA, CON UN CORAZóN LLENO...]

Era hermosa, con un corazón lleno de contrastes:
le gustaban los patos, el amor, los pederastas
que llevan el correo en bandeja de plata.
Seguía los cursos de los Maestros, pero soñando
en una lección bien distinta, en claridades menos austeras,
en tales enseñanzas de otras complementarias,
en tal saber, seguido en la sombra, de un suspiro.
Era tierna. Era dulce acurrucarse
voluptuosamente, como una gata, en Ella.
Ver cómo iba muriendo el día en su pupila
muy cerca, y esperar en silencio el amor.


[DE TUS FRUTOS, OH JEANNE, FRESA...]

De tus frutos, oh Jeanne, fresa, durazno, almendra,
conocemos el tierno y potente sabor:
son frutos que han crecido gracias a tu fervor,
que se aprietan, se muerden, se chupan, beben, besan.

El jugo de Ternura más el zumo de Amor,
mientras va canturreando el alma con el alma,
al exprimir tus frutos, uno brota, otro cae,
y tanto uno como otro en tu sedosa estancia.


IL DISPERATO

Lo que será, pronto ya no será;
mañana está muriendo en este mismo día:
detrás de mí, que perderé lo que amo,
huye en verdad el flujo del tiempo por venir.

Días que llegaréis, estáis ya concluidos,
gentes que naceréis, hijos que el amor siembra
en el futuro con colores de poema,
muertos estáis, pues viviréis superfluos.

La vida es rica en falsa pedrería;
si acaece que la hora te sonríe
detén a la esperanza, una vieja fulana:

bajo su maquillaje mira la eterna mueca,
retén tu boca, o teme que al llegar la mañana
descubras que has besado a una inmunda babosa.

Blanca BERASATEGUI/EL Cultural.es

7.12.09

Desconocida en Francia hasta que Kundera la reivindicó en el 2007, la novela de W. F. Hermans

UN CLÁSICO DESAPERCIBIDO |UN DESCUBRIMIENTO HOLANDÉS

El cuarto oscuro de Damocles llega por primera vez a España

Hermans, fotografiado en 1995, el año de su muerte. Foto: archivo / klas koope
Hermans, fotografiado en 1995, el año de su muerte. Foto: archivo / klas koope

Primero fue en Gran Bretaña donde se sorprendieron, hace unos ocho años. ¿Cómo es que no hayamos podido leer esta obra mayúscula antes?, se preguntaban los críticos. El mismo año fue el turno de los alemanes, coprotagonistas de la novela: «¿Por qué todos los países se han olvidado durante décadas de una obra maestra de Holanda?», escribió Die Welt. En el 2007, le tocó a los franceses, despertados por el escritor Milan Kundera, que dedicó al libro media página de crítica sublime en Le Monde. Y ahora, 51 años después de publicarse en su idioma original, el holandés, y 14 después de la muerte de su autor, Willem Frederik Hermans, El cuarto oscuro de Damocles (Tusquets) acaba de salir en castellano.
«Me sumerjo en esta novela, intimidado al principio por su longitud, y pronto estupefacto por haberla leído de un tirón. Porque se trata de un thriller, de un largo encadenamiento de acciones en las que el suspense no afloja», escribió Kundera. A Hermans le ha pesado durante medio siglo el lastre de escribir en una lengua minoritaria. «No sé nada de él –añade Kundera– pero he acabado el libro de Hermans con un sentimiento de gratitud hacia mi ignorancia. Ella me ha regalado un silencio gracias al cual he escuchado la voz de esta novela en toda su pureza, en toda su belleza de lo inexplicado, de lo desconocido».
Autor de posguerra
Y eso que en Holanda, donde se le ha conocido siempre como WF Hermans –parecía un hombre demasiado serio y formal como para poder tutearlo–, es conocido como uno de «los tres grandes» de la posguerra. Junto a Gerard van't Reve y Harry Mulisch, Hermans ha marcado, con más de un centenar de obras, la literatura del último medio siglo en Holanda. En una reciente elección del mejor libro holandés del siglo XX, El cuarto oscuro de Damocles quedó en tercera posición.
La novela, que destila el carácter misántropo de su autor, cuenta la historia de Henri Osewoudt y su misterioso doble, Dorbeck, durante y después de la segunda guerra mundial. Osewoudt tiene un estanco en un pueblo tan insignificante como él mismo. Él no es nadie, se siente casi invisible para los demás, hasta que ese tal Dorbeck, que es igual que él, aunque a la vez justo lo contrario (rubio contra moreno, cobarde en lugar de valiente, todo como el negativo de una foto), aparece en plena guerra para encargarle trabajos para la resistencia holandesa contra los ocupantes alemanes.
Osewoudt ejerce de espía para los aliados ingleses e incluso acaba matando a holandeses que trabajan para los nazis, sin compasión alguna. Pero cuando la guerra termina, sus compatriotas le detienen a él como traidor. Todos sus compañeros de la resistencia han muerto, no hay ningún testigo que corrobore su valentía y patriotismo durante la guerra. Solo quedaría Dorbeck, pero este no aparece por ningún lado para salvar a su alter ego, con lo que surge la inquietante pregunta, la que deja toda la historia en la cuerda floja: ¿existió Dorbeck?

6.12.09

Los 'collages' de una premio Nobel

Collage de Wislawa Szymborska incluido en un volumen de divertimentos líricos (pareados, poemas absurdos, fragmentos humorísticos...) escritos e ilustrados por ella misma. Sólo se han publicado en polaco. Nunca ha permitido que se traduzcan, aunque en la primera edición de Poesía no completa (Fondo de Cultura Económica) se incluye uno que luego fue retirado por expreso deseo de la autora.


Wislawa Szymborska (Kórnik, Polonia, 1923) en el vestíbulo de su casa de la calle Piastowska, en Cracovia. En las manos tiene la edición española de Aquí (Editorial Bartleby), el tercer libro de poemas que publica desde que obtuvo el Premio Nobel de Literatura en 1996.- WITOLD KRASSOWSKI/Fotos

Torre de maletas
Menina en su paisaje

Leon encima del coche

Hombre tumbado con frase "demasiados pensamientos"

Hombre en bañera

Dedo y una mujer

Seducido por los hechos


LIBROS
Héctor Abad publica por estos días un nuevo libro, una compilación de tres ensayos bajo el título de Traiciones de la memoria. Nicolás Morales lo entrevista para SEMANA.
Héctor Abad Faciolince alcanzó fama mundial con su libro El olvido que seremos

SEMANA: A propósito del nuevo libro, lo siento muy cómodo escapando de la ficción y volviendo al ensayo autobiográfico…

HÉCTOR ABAD FACIOLINCE: Sí, es cierto. De hecho, la novela que estoy escribiendo en este momento también está llena de elementos de no ficción y está hecha a partir de los recuerdos de un personaje, de un cura que yo conocí hace unos 30 años y que fue muy amigo mío. Tal vez, he descubierto que me siento más cómodo en algo que es no ficción o que es ficción en el sentido de que es mala memoria.

SEMANA: Sospecho que es recíproco y que el público también se siente más cercano a sus relatos autobiográficos que a la ficción. Me parece que su último libro de cuentos no fue propiamente un suceso editorial.

H.A.F.: El amanecer es un libro de cuentos y estos son menos comerciales. Sin embargo, para un libro de este tipo ha sido bueno porque ha tenido seis ediciones. Claro que no es nada comparable con El olvido que seremos. Creo que tiene razón y que es recíproco. Soy muy malo para decir mentiras. Ni siquiera cuando la ficción es pura verdad, me creen. Es que con esta cara de pelota, siempre tengo que decir la verdad.

SEMANA: Anda diciendo que quiere pasar la página de 'El olvido que seremos' y, a renglón seguido, nos sorprende con un apéndice del mismo…

H.A.F.: Sí, hay una contradicción evidente. La página, realmente, intenté pasarla en el libro de cuentos. Aunque, en el primero hay una madre que se muere y muchas personas les dieron el pésame a mis hermanas porque creyeron que seguía contando la historia de mi familia. En este caso, me resultó ineludible de todas maneras contar esa cola que le salió a El olvido. Espero que ya no haya ningún cabo suelto. Que El olvido sea un libro de mi pasado y que a mí mismo se me olvide..

SEMANA: ¿Cuál fue el propósito de reunir estos ensayos?

H.A.F.: Más de la mitad del libro es para contar esa investigación que me obsesionó durante un año, que fue la búsqueda del poema de El olvido. Es la historia de esa pesquisa. Creo que tiene un valor tanto biográfico como filológico, en cierto sentido, porque muestra algo que es importante, en el sentido pequeño de la historia de la obra de un gran poeta. También, quería hacer las cuentas con el pasado de mi estada en Italia, sobre todo del primer momento, que fue tan difícil. Y, en el último relato, trato de enfrentarme con el futuro, ya no con el pasado, con esa incertidumbre de lo que podemos llegar a ser y de lo que no llegamos a pesar de que en algún momento de nuestras vidas pensamos que pudimos.

SEMANA: Superó muy rápidamente ese 'tour de force' con Harold Alvarado y se volvió una obsesión con usted mismo y con Borges…

H.A.F.: La pelea con Harold es una parte, un episodio que prácticamente se me olvidó y que no es lo más importante del libro. Lo que quería hacer es una especie de novela policíaca donde no se buscaba un asesino, sino que se buscaba el autor de un poema. Y es un poco también una parodia de las investigaciones filológicas de los profesores, que son interesantes pero muchas veces aburridas. También, quería imitar algunos libros que acompañan el texto con imágenes. En esta época en que se combina tanto la imagen, la multimedia y la pantalla me parecía bonito incluir los documentos y las imágenes que soportaban la investigación.

SEMANA: Con el segundo ensayo, sentí un ejercicio muy nostálgico donde, en el fondo, me da la impresión de que añora un poco a ese Héctor que deambuló por Italia, visiblemente sin conexiones y que pone los cuernos…

H.A.F.: Este relato tiene que ver con la experiencia de volver a Italia obligado, aunque nunca voy a calificarlo de exilio o refugio político. Tuve dificultades, aunque también mucha suerte. El elemento central ahí es el odio por ser compadecido. Y, por eso mismo, postergué tanto la escritura de El olvido que seremos. Porque era un libro que podía despertar compasión. Trato de mostrar por qué ni yo ni los colombianos debemos perseguir la compasión de nadie. Debemos enfrentar nuestra historia y nuestro destino. Puede que con alguna tristeza y rabia, pero sin autoconmiseración, en el fondo, fuera muy contraproducente.

SEMANA: Hay una cosa que me llama la atención y es que de nuevo intenta con este libro proponer una escritura exigente, pero destinada a públicos más amplios que los de pequeñas elites intelectuales.

H.A.F.: Sí, hay algo que a mí no me gusta de algunos de mis colegas y es la prosa demasiado limada, demasiado pulida, que se vuelve casi relamida y, marcada por una intención de complacer a lectores, supuestamente más cultos y más inteligentes que el corriente que se acerca a leer una historia y a pasar un rato agradable…

SEMANA: Pero, al mismo tiempo, la no ficción en Colombia vive un momento muy lúgubre con los narco-bestsellers, los libros de secuestrados y las tetas…

H.A.F.: Creo que este año se nos viene una avalancha nueva de libros de secuestrados. A esos libros les veo una dignidad y es ineludible que alguien, después de una experiencia tan dura, quiera escribir o apoyarse en un periodista o en un escritor para publicar su vivencia. La receta es repetitiva, pero aquí hay tantos secuestrados que… qué se va a hacer. Respeto esos libros y respeto menos los que tratan de chuparle rueda a las telenovelas de la mafia, aunque, en el fondo, no son otra cosa que guiones previos para futuros melodramas.

SEMANA: Ha pasado de autor marginal a 'best seller', de editor de revista académica a editor de prensa; de intelectual desconocido a portada de revistas. Michel Houellbecq decía que, para él, toda esa 'vedettización' fue el comienzo del fin de su escritura…

H.A.F.: Debe ser la cosa más desagradable del mundo. No sólo no la quiero, sino que me parece un anticipo del infierno. A lo mejor por eso los tres grandes escritores colombianos -García Márquez, Mutis, Vallejo- viven en México. Allá pueden ir tranquilos por la calle.

SEMANA: Pero la 'vedettización' puede tener dimensiones bien interesantes como, por ejemplo, en su caso, ganar influencia sobre la redacción de un periódico.

H.A.F.: Que le den a uno la oportunidad de opinar o de poner un titular más parecido a lo que piensa alguien que está a favor del aborto que alguien que lo persigue no me parece poca cosa. Ojalá eso no vaya de la mano con una vedettización. Aunque es un poco irremediable...

SEMANA: En su nuevo libro, juega con el Héctor que pudo ser y no fue. Le reboto un poco la pregunta con una sensación: en el fondo lo siento muy cómodo con su destino.

H.A.F.: Me encuentro en un momento muy bueno. Durante mucho tiempo, no sé por qué pensaba que era una persona amarga e infeliz. Y, últimamente, cada día me doy más cuenta de que la amargura y la infelicidad ya quedaron atrás y que no debo expiar ninguna culpa como para estar todo el tiempo declarándome desgraciado. No, estoy viviendo una conversión, no a ninguna religión. Estoy convertido a cierta serenidad y a un goce de la existencia. No soy un escritor desesperado y horrorizado con el mundo.

SEMANA: El olvido que seremos es una obra mayor de la no ficción en Colombia. Pero hay quienes pronostican una suerte de maldición el tener un libro de este calibre.

H.A.F.: Si eso significa que voy a dejar de escribir, no. Voy a seguir escribiendo. Tengo muchas historias que quiero contar. Si eso significa que no voy a escribir nunca un libro que va a llegar tan profundamente a los lectores, puede que pase. Pero qué importa llegar con un solo libro al corazón de los lectores. La mayoría de los escritores no llega con ninguno. Llegué con uno, no puedo sentirme desgraciado por eso. Esto va a ser siempre una fortuna.

fuente: semana.com

5.12.09

Lorrie Moore: "El humor es un puente"

La escritora estadounidense vuelve a publicar después de once años de silencio. "Aunque el humor pueda provenir de la mayor desolación tiende una escalera momentánea hacia afuera de la soledad", afirma.

¿LAS IDEAS EVOLUCIONAN? "No estoy segura de eso"opina la autora de "Al pie de la escalera".
Muchas veces se habla de "la obra" de un autor como de un mapa evolucionista: cada nuevo libro no puede sino catapultarse hacia adelante como superación o fracaso en relación a los anteriores. En todo caso, es cierto sí que los textos van trazando figuras a partir de la intervención de la crítica, pero igualmente cierto es, también, que no todos los libros persiguen consagrarse como obras cumbre dentro de esas constelaciones. Lo que sucede, en el caso de Lorrie Moore, es que en Al pie de la escalera (Seix Barral, 2009) confluyen una serie de factores que hacen difícil no juzgarla en una coyuntura trascendental.

En primer lugar, la novela viene a quebrar un largo silencio: hacía once años, desde Pájaros de América (1998), que la autora no publicaba nada. Además, en relación a sus trabajos anteriores, tanto por la densidad de los temas que aborda como por su extensión, Al pie de la escalera es recibida como la pieza de largo aliento que vendría a consagrar la madurez literaria en la carrera de Lorrie Moore.

Es claro que la presión no es poca, e igualmente claro es que obras como ésta no pueden sino generar efectos polarizados: detracción absoluta o aceptación ciega, sin puntos intermedios. Sin embargo, y si fuera posible jugar con el título y aplicar la figura de la escalera a la obra de esta autora neoyorqina, la metáfora de una serie de peldaños que sirven para comunicar espacios situados a diferentes alturas sería muy útil. En el primero de los rellanos, por ejemplo, podríamos ubicar las instrucciones para convertirse en escritor que da en su primer libro (Autoayuda, 1985) y, entre las cuales, a modo de entrenamiento literario, Moore recomienda tomar todos los empleos como babysitter que sea posible:

"Toma todos los trabajos de cuidadora de nenes que puedas. Eres muy buena con los chicos. Te aman. Les cuentas historias sobre viejos que mueren idiotas. Les cantas canciones como Campanas azules de Escocia, que es la favorita de todos. Y cuando están en pijama y finalmente dejaron de pellizcarse, cuando están bien dormidos, lees todos los manuales de sexo que encuentres en la casa, y te preguntas cómo alguien de este planeta pudo haber hecho esas cosas con una persona que realmente amaba".

Desde allí, se podría dar una zancada hasta el último descanso, donde Tassie Keltjin, una veinteañera fanatizada con Chaucer, Sylvia Plath y Simone de Beavoir, se convierte en la narradora de esta novela. Recién llegada a Troy para estudiar en la Universidad, Tassie se emplea como niñera en la casa de una pareja que se encuentra en pleno proceso para la adopción de una niña afroamericana. Corren los días del 11-S y la novela, en su totalidad, va a desarrollarse en el entreacto que va de los acontecimientos de septiembre a la guerra con Irak.

Política y sociedad

Sobre ese suelo de sentido, Moore construye una arquitectura compleja y excepcional de las relaciones humanas, atreviéndose a involucrarse con cuestiones como la discriminación, el terrorismo, las políticas de Estado, la justicia y la educación universitaria. Situado en esa edificación, el pie de la escalera vuelve el espacio liminar desde el cual la narradora –a quien algunos le han atribuido un parentesco con Holden Caulfield de El cazador oculto– puede, aun cuando lo que sucede forma parte de su experiencia vital, ejercitar la distancia necesaria para construir el relato de su propio micromundo como reflejo de la sociedad norteamericana.

Al hacerlo, Moore demuestra seguir siendo dueña de su agudeza y humor característicos, pero combinados con preocupaciones filosóficas y políticas más fundamentales. Es como si, finalmente, fuera ella misma quien, habiendo tomado todos los babysittings necesarios para el oficio, hubiera completado su propio aprendizaje literario.

Al hablar de proceso, Moore le cuenta a Ñ sus primeras incursiones en el mundo de las letras. Dice que si bien en su casa familiar había muchos libros, no fueron sus padres, sino sus maestras del colegio las que la estimularon a escribir: –Hice muchas cosas artísticas durante la infancia– cuenta.

Influencias

E inmediatamente, como burlándose de una especie de paradoja sutil, agrega: "pero mis padres se mantenían en una posición neutral respecto de todas ellas. Ellos también eran literarios y musicales en varios aspectos, pero no apostaban a eso como a una posible carrera profesional. Es llamativo porque la bisabuela de mi padre había sido cantante en la Opera Real Danesa y mi padre no dejaba de contar eso, siempre con muchísimo orgullo."

Al avanzar en la conversación, hablando ya de sus decisiones adultas como lectora y escritora de ficción, Moore reconoce que se le vuelve difícil hablar de aquellos que han influenciado su obra: "Uno espera que todo se convierta en influencias –se ríe–, que la gran literatura sea como la comida y entre y nutra la propia mente y la escritura. A veces, el escritor es el último en darse cuenta y en ser capaz de ver todo lo que lo traspasa".

Al mismo tiempo, muy a tono con el sarcasmo que practican la mayoría de sus personajes, dice que siempre existe esa pizca de vanidad que llevaría a pensar que, de algún modo u otro, uno siempre está escribiendo algo completamente original. Pero Moore escapa rápidamente de las declaraciones absolutas: hay casos en los que es esa vanidad la que la impulsa, pero hay otros en los que la energía creativa viene de lugares más simples: una taza de café, la observación entusiasta, una buena memoria.

Sarcástica

-¿Cómo piensa el mapa de la literatura norteamericana contemporánea?

-Es una pregunta muy vasta. No creo que haya una sola respuesta posible y me genera duda tener que hacer generalizaciones porque sé que siempre estaría dejando algo afuera. Me parece que la literatura norteamericana que se está escribiendo es vital y es diversa.

-El humor y el sarcasmo aparecen de varias formas a lo largo de su obra y eso no es distinto en esta última novela. ¿Qué rol consciente tienen en su escritura?

-Creo que el humor es parte de la textura de la vida humana y la conversación. Algo gracioso siempre emerge, se me ocurre. Y aunque el humor puede provenir de la mayor desolación de una persona es algo que se tiende como una escalera momentánea hacia afuera de la soledad, como un puente entre las personas.

-"Al pie de la escalera" es su primera novela después de un hiato de once años ¿Cómo fue el trabajo en ella?

-El trabajo en la novela fue, sobre todo, intermitente. Eso se debe a que soy madre y también profesora y a que, durante ese período, también escribí otras cosas: cuentos, ensayos y reseñas.

Pérdidas y dolor

-¿Cómo surge la decisión de crear un personaje principal que sea una chica joven?

-Primero porque el personaje principal es una niñera, y entonces, ella tiene la edad perfecta de la institutriz, como en Jane Eyre. Además, está suspendida, a punto de saltar hacia dentro de la adultez americana oficial. Se dijo que Tassie, la narradora de Al pie..., alcanza el balance perfecto entre la tendencia de sus personajes a jugar "trucos de lenguaje y hacer pequeños chistes tontos" y "una capacidad emocional más profunda para abrirse a experiencias emocionales más intensas".

-¿Cuál es tu opinión al respecto?

-Yo la veo como una verdadera persona de su edad, en el filo de su propia inteligencia, y con su pequeña alienación personal en el mundo.

-La novela se desarrolla en el año después del 9/11 ¿Por qué eligió ese momento? ¿Cuál es su opinión sobre el trabajo del gobierno en ese asunto internacional?

-La novela se desarrolla en el período que va de diciembre del 2001 a diciembre del 2002, que fue un tiempo de mucha convulsión nacional y al mismo tiempo de mucha pasividad. Es interesante recordar cuál era la aquiescencia del país en ese momento, mientras Bush se preparaba para construir la guerra con Irak. La pasividad como la forma que toman las malas decisiones es un tema en el libro. Por otra parte, también es cierto que termina con una protesta pública de estudiantes norteamericanos que repudian las políticas internacionales de Bush.

-"Al pie de la escalera" es una novela acerca de crecer en un mundo de pérdidas y dolor, que son, ambos, temas que aparecen en su obra desde su primer libro de cuentos, "Autoayuda" ¿De qué manera evolucionaron sus ideas al respecto de esos mismos temas desde entonces?

-¿Las ideas evolucionan? No estoy segura de eso. Al menos no la mayoría de ellas.

Aprendizaje

-En una entrevista en The Believer usted dijo que publicar en vida era permitir que el lector asistiera al "proceso de cómo aprender a escribir" ¿Cuán lejos la lleva esta novela en el camino de ese proceso?

-Cuando dije eso, en su momento, lo hice pensando en que publicar es ir creando un archivo o muestrario de "ir aprendiendo a escribir". Es eso: las obras más tempranas nunca parecen tan buenas como las últimas, esa es la manera en que el proceso de aprendizaje se pone de manifiesto para el autor.

-Ya que muchos de sus libros han sido traducidos al español, es pregunta de rigor saber cuál es su acercamiento con la literatura en esa lengua.

-Mi hijo está aprendiendo español en el colegio y yo trato de que me enseñe lo que va aprendiendo, lamentablemente nunca estudié el idioma. He leído los escritores de culto, como Borges por ejemplo, siempre en traducciones, pero me gustaría poder hacerlo en versión "original". Lamentablemente, mi español es muy pobre, se reduce, en su mayoría, a gritos deportivos como "¡Acá! ¡Acá!" y eso, claro, porque mi hijo juega mucho al fútbol.
Moore Básico

Glens Falls (Nueva York), 1957
Escritora

Reconocida como cuentista –Autoayuda, Como la vida y Pájaros de América son sus tres libros de relatos publicados– es también autora de las novelas "Anagramas" y "Hospital de ranas". Ha recibido numerosos premios, como el Irish Times International Prize for Literature, el O. Henry Award, el PEN/Malamud Award y el Rea Award for Short Story. Es miembro de la Academia Americana de las Artes y las Letras. Enseña escritura en la Universidad de Wisconsin.

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