15.2.08

“UNA FORMA PRIVADA DE LA UTOPIA”




Alfonso Carvajal

En el arte de la novela, que algunos consideran una especie en extinción, hay que recorrer nuevas trochas. Seguramente audaces. La novela del escritor Ricardo Piglia*, Prisión Perpetua, teje con lucidez narrativa el vacío que se cuela por los orificios de la existencia.
El Narrador comienza un diario que se transforma en otras voces, creando una polifonía escrita.Del recuerdo pasamos a la anécdota, a la reflexión, y de la suma de personajes que aparecen en el texto se urde una trama que puede ser infinita. El narrador nos aproxima al misterio: “La literatura es una una forma privada de la utopía”. Toda utopía es búsqueda, en sayo de la perfección. Un acto de soledad.
Y en escena surge Steve Ratliff, un hombre nacido en Nueva York, que sólo publicó cuatro relatos en su vida. “Después quedó atrapado en una obsesión que lo hundió en el silencio y lo llevó a la muerte”, que rememora a la pulsión negativa de escribir del Bartleby y compañía de Vila-Matas. El narrador se sirve de Steve para hacer literatura dentro de la literatura y leemos que la novela moderna “es una novela carcelaria. Narra el fin de la experiencia...el vacío se cubre con el tejido persecutorio de las conexiones perfectas, la estructura cerrada, le mot juste”. La celda del escritor es su lugar de trabajo: la escritura.
En el fragmentado argumento nos topamos con Stephen Stevensen, que creía que la verdad es “un artefacto microscópico que sirve para medir con precisión milimetrica el orden del mundo”: otra modalidad del Aleph borgiano. O un hombre cuyo único hábitat ha sido la prisión y al salir libre parece “ un hombre sin pasado, sin historia, que viene de otro planeta, como si todo lo viera por primera vez”. El Pájaro, otro personaje la pasión de lo que está por venir”
Prisión perpetua es el permanente preguntarse por el arte de escribir. Quizá narrar “es incorporar a la vida de un desconocido una experiencia inexistente que tiene una realidad mayor que cualquier cosa vivida”. La novela dividida en dos relatos logra unificarse en un solo ente narrativo. Piglia(1940) experimenta y de la ficción hace un acto de taumaturgia, una triangulación pensante sobre la literatura. Este sesgo, esta particularidad, le permite narrar iriginalmente “ el fluir de la vida”. La literatura está en los bordes, en los límites, y su racionalidad se alimenta del vértigo de la imaginación.


Prisión perpetua, 151 páginas. Editorial Anagrama.


*Escritor argentino, autor de Respiración artificial, La ciudad ausente, El último lector, entre otras novelas. Renovador del género.

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